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Chic. Not geek.

Chic. Not geek.

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Si hay un producto que refleje el punto de inflexión del arco histórico de Apple es el iMac G3, un ordenador anunciado hace hoy 20 años y que el propio Steve Jobs consideraba "la prueba de una Apple reinventada". El símbolo de una compañía que a partir de entonces iba a hacer las cosas de forma diferente al resto de la industria.

Fue el primer Mac al que dediqué un tiempo significativo. No tenía uno en casa pero era el equipo que usábamos en la facultad de periodismo para editar y maquetar publicaciones. En aquel entonces la industria de la edición gráfica era uno de los pocos bastiones que le quedaban a una Apple que todavía no tenía asegurada su superviviencia.

A ese iMac G3 el mundo de la informática le debe mucho. Fue el primer ordenador que muchas personas se plantearon poner en su casa porque su diseño ni intimidaba ni avergonzaba. Era, como decía su campaña de promoción, "chic, not geek". No había que esconderlo debajo de una mesa ni pensar cómo ocultar los cables, porque tampoco tenía muchos.

Ayudó a popularizar Internet en miles de hogares y oficinas. Su lanzamiento coincidió con el boom de los primeros proveedores de acceso pero para muchas personas la idea de tener un ordenador en casa todavía generaba ansiedad y medio. Los PC eran máquinas caras y complejas, más aún cuando había que conectarlas a un módem. Con Internet Explorer instalado (junto a varias aplicaciones de red) y un puerto Ethernet de serie (no era habitual aún en los PCs) el iMac se convirtió en la primera puerta de acceso a la red para muchos.

Apple arriesgó mucho con él. No tenía disquetera y apostaba sólo por una unidad de CD-ROM como soporte para cargar aplicaciones y juegos. Tampoco tenía muchos de los puertos clásicos de los Mac o los PC. Apple eligió apostar en su lugar por una nueva conexión universal llamada USB que en aquel entonces todavía se veía como cara y poco práctica dada su escasa implantación. La apuesta salió bien, pero muchos lo vieron como una decisión innecesaria y hostil hacia el usuario, no muy diferente del salto a USB-C en los recientes Macbook Pro o la eliminación del puerto de auriculares en los iPhone.

Y hubo fallos, también. Aunque es todo un icono de los 90, el ratón que acompañaba a la máquina, con forma de puck de hockey, resultaba muy incómodo de usar. Aún es un ejemplo frecuente entre los que critican el trabajo de Jonathan Ive, diseñador de la máquina y de muchos de los productos de la compañía, por dar prioridad a la forma sobre la función.

La web 512 pixels recoge hoy la nota de prensa original del lanzamiento del producto, que era sorprendentemente informal:

Es bueno que no haya leyes contra las compañías por monopolio de buenas ideas. De ser así, Apple estaría con el agua hasta el cuello por las ideas que Steve Jobs compartió con la muchedumbre del Flint Center Auditorium de Apple el martes 6 de mayo.

La nota incluso destaca que Jobs vestía de traje, "para variar".

Este es el vídeo de la presentación. Jobs aún no era oficialmente el CEO de Apple, sólo desempeñaba esa labor de forma interina.