Binarios

Angel Jiménez de Luis

A15 vs A14

 

Uno de los detalles que más ha llamado la atención sobre el evento de Apple de esta semana es que la compañía no ha mostrado cambios importante en rendimiento con respecto a la generación anterior.

Por lo general, Apple siempre solía comparar el rendimiento de los Ax con el Ax de generaciones anteriores, indicando cuánto más rápido era a la hora de procesar operaciones generales y gráficas.

Pero este año todas las comparaciones se han hecho con "los procesadores de la competencia", sin especificar siquiera el procesador concreto al que se hace referencia.

Los primeros benchmarks del A15  han empezado a llegar a Geekbench y explican en parte esta decisión. El A15 es sólo entre un 10% y un 18% más potente que el A14 en tareas generales y un 15% en gráficos en el caso del iPhone 13 y 55% en el caso del iPhone 13 Pro. Con la excepción de salto gráfico en el iPhone Pro, es un cambio pequeño comparado con el de anteriores saltos de arquitectura, donde  ganar un 30% de potencia general era bastante común.

En el Substack de Semianalysis explican que parte del problema que se ha encontrado Apple en esta generación es el mismo que afecta al resto de la industria. Hay dificultades en el abastecimiento de muchos componentes y retrasos en los pedidos.

Pero Semianalysis apunta también a otra situación que puede haber contribuido. En los últimos años, el equipo de desarrollo de chips de Apple ha perdido algunos ingenieros importantes que se han marchado a empresas como Rivos o Nuvia.

Creemos que Apple tuvo que retrasar el núcleo de la CPU de la próxima generación debido a la reducción de personal que Apple ha estado experimentando. En lugar de un nuevo núcleo de CPU, están utilizando una versión modificada del núcleo del año pasado.

Es decir, el A15 es más bien un "A14xx", un procesador con una arquitectura idéntica a la que se le han añadido núcleos adicionales (como se hace a veces en el iPad Pro) pero también algunos componentes que ayudan a agilizar las tareas, como más caché o memoria LPDDR5.

 

Epic vs Apple: el juicio donde todos ganan y pierden

 

Suele decirse que un juicio justo es aquel en el que ninguna de las partes queda contenta con el veredicto. Bajo esa perspectiva, el que enfrenta a Epic con Apple ha sido ejemplar. Ninguna de las partes, digan lo que digan públicamente, puede considerar que ha ganado. La buena noticia es que tampoco pueden considerar que hayan perdido.

Buscar un titular para el desenlace es, por tanto, complicado. En El Mundo hemos lo hemos hecho así: Epic "gana" el juicio contra Apple.  Al revés, y manteniendo las comillas, habría funcionado igualmente. Apple "gana" el juicio contra Epic. A lo mejor podría haber sido más exacto, ya que la juez Yvonne Gonzalez Rogers se ha posicionado a favor de Apple en 9 de las 10 acusaciones que estaban considerándose.

Lo ideal, creo, habría sido usar este otro: Victoria pírrica de Apple en el juicio con Epic. O el que hemos usado dentro de la noticia, diferente al de portada: Epic contra Apple: una victoria y nueve derrotas.

Apple ha conseguido una importante victoria al no ser considerada un monopolio. Importantísima. Pero la sentencia abre una brecha en el modelo de negocio de la AppStore. Tendrá que permitir a todas las apps poner enlaces a webs externas donde se puedan realizar pagos con sistemas alternativos.

Esa fue la razón que llevó a Apple a retirar Fortnite de la tienda de aplicaciones y en cierto modo la que puso en movimiento todo este drama legal y por eso, aunque es sólo uno de los 10 argumentos de Epic en contra de Apple, tiene el peso suficiente para forzar la perspectiva de victoria para Epic.

La semana pasada, como parte de un acuerdo con la organización que regula el mercado en Japón, Apple accedió a que algunas de sus aplicaciones pudieran mostrar enlaces a webs externas para gestionar cuentas y suscripciones. La sentencia de Yvonne Gonzalez Rogers extiende ahora la medida a todas las apps y, lo más importante, a los juegos, que es donde se genera la mayor parte del gasto de compra dentro de apps.

Es complicado hacerse una idea de cuál será el efecto porque la sentencia es muy vaga en los términos. Apple tiene mucho margen de maniobra para aplicar la resolución de forma que resulte complejo saltarse el sistema nativo de compras dentro de app.

El texto, además, deja la puerta abierta a que Apple siga exigiendo paridad de precios en ofertas externas de suscripción. Apple, además, aun puede apelar la decisión y retrasar cualquier cambio. Es decir, si Apple es inteligente, puede hacer que todo siga como hasta ahora, más o menos, o con un impacto mínimo en las cuentas trimestrales.

Para la mayoría de los desarrolladores es más una victoria moral que práctica. Los únicos que se van a beneficiar, sospecho, son los de más tamaño. Empresas como Microsoft, Facebook o juegos como Roblox que podrán convencer a los usuarios de abandonar la app y seguir flujos alternativos de suscripción y pago. Para los más pequeños, la complejidad y coste asociado a instalar sistemas de pago alternativos, dar soporte y convencer a los usuarios se comerá buena parte del 30% que se ahorran en comisiones.

Para Epic la sentencia es un premio de consolación bastante pobre. Ha apelado, pero es poco probable que la apelación cambie las cosas. Tal y como Gonzalez Rogers ha definido el mercado, Apple no es un monopolio y cambiar esa definición no es fácil ahora que está asociada a una sentencia judicial.

Apple no tiene que restablecer la app de Fortnite. Puede incluso, técnicamente, bloquear el motor Unity o acabar por completo con la cuenta de desarrollador de Epic, algo que consideró hacer el año pasado pero que quedó bloqueado durante el juicio por orden de Gonzalez Rogers.

Con la sentencia ya publicada, los bloqueos impuestos durante el juicio se han levantado y Apple puede seguir argumentando que Epic violó voluntariamente los términos de la licencia de desarrollo y que "adiós, muy buenas". Es poco probable que lo haga porque supondría un golpe a muchos otros juegos. Demasiado daño colateral.

Sirve, eso sí, para hacerse una idea de lo precaria que es la situación de Epic ahora. El objetivo de Sweeny no era permitir que los jugadores de Fortnite comprasen monedas virtuales usando otras pasarelas de pago y ahorrarse la comisión, sino cambiar el statu quo dentro de la AppStore para permitir no sólo sistemas de pago sino incluso tiendas alternativas (para poder llevar la Epic Store a iOS). Para eso necesitaba que Apple fuese considerada un monopolio y cada vez parece más difícil, al menos en EE.UU.

 

App Tracking Transparency

 

Un vídeo creado por Apple para explicar la nueva función de bloqueo de seguimiento por apps de terceros.

 

Diseñado por Apple en California, fabricado en...

 

El analista Neil Cybart explica en Above Avalon cómo Apple ha dedicado los últimos años a reducir su dependencia de China, donde fabricaba prácticamente todos sus productos.

Aunque su cadena de producción aún depende en gran medida de las fábricas de Shenzen, cada vez es más frecuente encontrar productos de la compañía ensamblados en Vietnam, India o Malasia.

Un puñado de países del sudeste asiático están ahora en condiciones de fabricar productos Apple. Parte de esto se debe a que los gobiernos acomodan cada vez más la inversión extranjera. Otro factor es el socio comercial vital y de Apple, Foxconn, que muestra un esfuerzo renovado para diversificar su propio negocio y huella fuera de China.

En el corazón de esta transformación de fabricación, un principio simple guía a Apple: retener el poder. Al diversificar el ensamblaje de productos fuera de China, Apple termina enfrentando tanto a los gobiernos como a los ensambladores entre sí. Apple es uno de los mayores beneficiarios de la creciente rivalidad económica entre China, India y los países del sudeste asiático.

Para Apple el riesgo es doble. Por una lado estos países tienen cadenas de suministro todavía muy rudimentarias comparadas con la maquinaria bien engrasada que es China.

Por el otro, se expone a presiones desde el gobierno de Beijing por retirar parte de su negocio, lo que podría poner en peligro su base de clientes en el país, que representan entre el 15% y el 20% de todo su público.

 

Trump, sin plataforma

 

Tenía intención de retomar este blog ayer, coincidiendo que se cumplía un año desde la última entrada. Iba a excusarme explicando que 2020 ha sido un año complicado por el coronavirus, pero lo cierto es que en 2019 tampoco escribí mucho en Binarios.

Las causas son varias pero se puede reducir todo a la "trampa del autónomo". En los últimos años he dicho que sí a demasiados proyectos porque cada vez se pagan peor las colaboraciones y tengo que compensar la pérdidas de ingresos. He acabado con cinco o seis colaboraciones que me ocupan la mayor parte del día (y la noche). A todo eso tengo que sumar además la gestión de Cuonda.

Pero al final ayer no escribí porque en EE.UU. hemos sufrido algo parecido a un golpe de estado y estoy descubriendo que los golpes de estado suelen ser terribles para la productividad. No los recomiendo.

Una de las pocas cosas buenas que ha dejado la triste jornada de ayer es que por fin las redes sociales han considerado que pueden silenciar la cuenta de Donald Trump. Es una medida que llega tarde, pero que puede ser importante en las próximas dos semanas (o incluso en los próximos cuatro años).

Twitter, Facebook, Instagram y Youtube han limitado la capacidad de Trump para publicar mensajes en las redes sociales. En algunos casos de forma temporal (Twitter, Youtube), en otros "definitiva" (Facebook, Instagram), entendiendo por definitiva hasta el fin de su mandato. La situación aún está en desarrollo así que cuando leas esto lo mismo Twitter decide tomar una postura similar a la de Facebook.

En cualquier caso, es algo que se tendría que haber hecho desde hace cuatro años. Las redes sociales se han escudado en la libertad de expresión y creado excepciones a sus reglas para "líderes mundiales" pero en el fondo ha sido una decisión guiada por la conveniencia. Bloquear a Trump iba a tener consecuencias legales, su campaña ha invertido mucho dinero en las diferentes plataformas durante el año electoral y sus tuits generan una interacción que, en el fondo, les venía bien.

El daño que ha hecho en estos cuatro años, junto al daño causado también por grupos como QAnon ha sido inmenso. Han permitido que nazca y se popularice una secta (literalmente) y la consecuencia es lo que vimos ayer, un grupo fundamentalista incapaz de creer la realidad (ni siquiera el equipo legal de Trump ha tenido el valor de defender ante los jueces la idea de un fraude electoral masivo, digan lo que digan después frente a las cámaras) y dispuestos a sacrificarse por su líder.

No sé si hay una solución a este problema, pero al menos tendremos dos semanas sin Trump en Facebook y Twitter y, oye, después de los últimos años, se agradece.