T-Mobile + Sprint = T-Mobile

 

Las dos operadoras norteamericanas se fusionarán, reduciendo el numero efectivo de operadoras en el país de cuatro a tres. Aunque hay algunas operadoras virtuales en el mercado, apenas tienen presencia y cuentan con un número muy reducido de clientes.

La operación puede definirse mejor como una compra de Sprint por parte de T-Mobile por unos 26.000 millones de dólares. La empresa resultante llevará el nombre de T-Mobile y el CEO seguirá siendo John Legere. La empresa resultante tendrá unos 70 millones de clientes, un poco menos que AT&T (78 millones), la segunda operadora del país.

A nadie le pilla por sorpresa. Ambas empresas han invertido años en tratar de unir sus fuerzas. La fusión fue frenada de forma tajante durante los últimos días del gobierno de Obama pero los repsonsables de la operación creen que con Trump será posible que salga adelante y han encontrado el ángulo perfecto para posicionarla.

EE.UU. está tratando de frenar la influencia China en el despliegue de la nueva generación de redes de telefonía 5G. En los últimos meses ha prohibido a compañías norteamericanas proveer a la empresa ZTE y estudia medidas severas también contra Huawei. No quiere ninguna empresa en la que el gobierno chino tenga participación encargándose de su infraestructura de telecomunicaciones.

Esta política abre las puertas a empresas locales como Intel y Qualcomm, o a compañías europeas que tienen mejor relación con el gobierno estadounidense, pero también obligará a hacer una política más laxa ante fusiones de este tipo en un sector estratégico. EE.UU. necesita desplegar rápidamente sus redes 5G y para ello tiene que tener compañías con el capital y el tamaño necesario.

Foto de Linda Söndergaard / Unsplash